Una analogía necesaria; La República platónica hoy como modelo anacrónico


Platón realiza en La República un compendio de muchas de sus afirmaciones que forjaron, secuencialmente, su admirable trabajo como filósofo y que además establecieron una estructura política fundada en argumentos y en una dialéctica entendida como un proceso de diálogo lógico que busca la verdad a partir de la eliminación de los supuestos falaces.
Es de completo carácter categórico un trabajo como este, ya que expone con solemnidad una forma de gobierno perfecta, que además de primar sobre otras de una especie contraria, encierra en ella la creación y completa justificación de la virtud griega.

Entendido esto, su estudio y comprensión es un trabajo, en la actualidad, de creación de comparaciones, buscando por lo tanto, la justa proporción entre todas  las formas de gobierno expuestas en la obra, y además, el contraste de estas con las que devienen para nombrarse en la actualidad de la misma forma, pero con una “forma distinta de ser”.

La democracia deviene, en la obra de Platón, de la oligarquía, debido a que en esta forma de gobierno se abre una gran brecha entre ricos y pobres, y estos últimos, en necesaria protesta, derrotan a fuerza de matanzas a los ricos y se hacen con el poder. Por tanto, se apela por una re-estructuración. La democracia es, entonces, una forma de gobierno pervertida también, una forma de falsear la realidad de la jerarquía humana que impide una igualdad total, una forma que pervierte al hombre perteneciente a esta, dejándolo en una posición de inutilidad; Finalmente, es  una forma de gobierno que las comprende todas, y que no repara en elegir la más justa o la más verdadera.

En la actualidad, la democracia es aclamada por su carácter “igualitario”, al menos, en la participación política. El hombre democrático empobrece e impide su perfeccionamiento; Se aleja de la centralización que se requiere para la sublimación de su arte, por tanto está allí y acá, con querellas hacia cualquier tipo de control, cualquier tipo de parcialización. Ahora, se reclama a gritos una facultad de decisión, una en la cual se jactan, todos sus participantes, de tener cierto poder ante algo tan importante como el mandato de un país; Por otro lado, se aborrece su carácter impostor, por sus tendencias corruptas. Este odio, el odio a lo parcial, es en la República rebatido y contrariado. Que el hombre sea veleidoso imperfecciona su alma, lo lleva por caminos escabrosos, y borra, paso tras paso, su legado.

El gobierno de los filósofos, el ascenso por las virtudes en búsqueda de la justicia, todo lo divino ha desaparecido; el deseo de igualdad infundada y de libertad ilusoria, la falta apreciación  de una estructura como la expuesta en la república, se apodera del alma del hombre actual por las “formas pervertidas de gobierno” expuestas por Platón.  
No se hace completamente imprescindible una mimetización de la realidad de la antigua Grecia,  pero sí la  apreciación de los pioneros de las formas de gobierno realmente plausibles. “Un anacronismo” se murmura, pero en vistas del oprobio más desvergonzado cometido hacia el arte, es mínima petición entender el devenir político antes de vociferar e irrumpir con animalismo hacia cualquier forma de gobierno que no se considere “equitativa”.


Edinson Moreno Galindo

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MARÍA ZAMBRANO Y LA POESÍA EN PLATÓN

La pirámide de lo funesto.