CUANDO PENSÉ QUE LA CONOCÍA
Basado en el Teeteto de los diálogos de Platón.


No sé cómo comenzar este pensamiento, muchas imágenes rondan por mi cabeza y no puedo encadenar una idea con otra, pero seguramente tú que estás leyendo lo que he escrito no entiendes sobre que estoy hablando. Tengo que decirte que acabo de conocer a una mujer y aún no salgo del asombro de su belleza, sencillamente es perfecta, casi divina, de formas suaves y estilizadas que con su caminar dibujan una sonrisa al viento; podría decir que me he enamorado perdidamente de ella, y como no hacerlo si es la expresión de belleza más profunda que mis sentidos han podido captar, o bueno eso pensaba hasta conocer a aquel extraño sujeto de vestimenta antigua y aspecto desaliñado.

Me encontraba sentado intentando hacer real aquella presencia que hasta aquel entonces había cambiado mi vida hasta que aquel sujeto interrumpió mi fantasía con su presencia. Sin motivo alguno comenzó a hablarme y aunque en principio no le prestaba atención alguna, fui atraído hacía su rostro cuando me lanzó una pregunta que no esperaba -¿Cómo sabes que realmente amas a quien no conoces?- sin duda aquella interrogación se dirigía a mi pensamiento arrebatado por aquella mujer, y sin pensar respondí que así lo sentía, que aquello que habían visto mis ojos no podía ser falso y sin duda alguna sabía que aquella era la mujer que tanto había esperado; pero, con una profunda negación con la cabeza me hizo pensar que él no compartía mi punto de vista e inmediatamente le pregunte la razón de su negativa; guardando silencio por un momento y después de un suspiro que hacia crecer el ambiente de incertidumbre me respondió. 

-Cómo puedes estar tan siquiera un poco seguro que conoces a aquella mujer con tan solo el efecto producido por tus sentidos, y agregó, te estas engañando a ti mismo, apenas tienes una percepción engañosa de lo que ella realmente es y no puedes asegurar ni siquiera en un poco que la conoces. Si tuviera la oportunidad de verla y tratar un poco y sacará una conclusión completamente contraria a la tuya, como saber quién la conoce mejor, o es que esa mujer poder ser y no ser lo que es al mismo tiempo, es posible que tu estés equivocado o que yo lo esté, o que ambos lo estemos, pero algo te puedo asegurar, ni tu ni yo conocemos a esa persona, solo nos vemos engañados por nuestros sentidos, como si tuviéramos la certeza que somos la medida de todo cuanto existe y así definir que es verdad y que no; simplemente estamos herrados.

Al escuchar estas palabras intenté refutar aquella afirmación pero sabía que ese personaje tenía en algo la razón, pues no había pensado que lo que para mí era esa chica, para otra persona, podría no ser lo mismo; y sin embargo repuse –tal vez estés en lo cierto y me haya dejado llevar por mi percepción, pero si después de compartir tiempo con esa chica puedo formar un juicio sobre ella, ahí verdaderamente se puede decir que la conozco; pero casi al tiempo que yo exponía mi argumento aquel extraño hombre volvía a negar tristemente con la cabeza, y me dijo lo siguiente.

-No quiero extenderme en mi argumento, pero te diré algo que te conducirá a la verdad. Conocer significa llegar a la esencia misma de aquello que se quiere conocer, todas tus percepciones personales y juicios aunque pueden ser verdaderos no significa que la conoces, simplemente te engañas por algo que puede cambiar de un momento a otro, entonces me dirás si cambia tu concepción sobre ella que antes era de una manera y ahora de otra, pero yo te diré que simplemente no la conocías verdaderamente, pues nada puede llegar a ser de algo que no es, entiende y no te dejes engañar, ¿ahora podrías seguir afirmando con la misma seguridad que ella es el amor de tu vida?.

Inmediatamente me dirigió aquella pregunta desapareció inexplicablemente, pero su corta intervención me hizo cambiar por completo mi concepción sobre el conocimiento, pues dejándome llevar por mis percepciones no me dirigía a la esencia de esa presencia que me había cautivado con una sola mirada.

Autor: Diego Morales

Síntesis del texto

dialogo entre Sócrates y Teeteto inicia con la preocupación de Sócrates  por la dificultad que él ha tenido al concebir lo que es el saber ,Teeteto, lanza su primera idea sobre lo que es el saber determinándolo así como una percepción, a lo que Sócrates asemeja con la sentencia de Protágoras: “el hombre es medida de todas las cosas”, argumento que Sócrates encuentra absurdo puesto que desde ahí se desprenden una serie de cosas sin sentido( nada se hace mayor ni menos mientras estos permanezca igual así mismo; lo que nada se le agrega, ni se le quita permanece igual; es imposible que lo que antes no era, ahora sea, si este no es deviniendo).

Así Sócrates le expuso a Teeteto una variedad de argumentos como:

*Sólo el experto es medida, no todos los hombres son medida.
*Para tener conocimiento de algo hay que alcanzar su verdad, y para eso hay que alcanzar su esencia.
* Percepción y conocimiento no son lo mismo.

Argumentos a los que Teeteto refuta anunciando que una creencia verdadera es un conocimiento, a lo que Sócrates comenta: Los sabios tienen creencias verdaderas, los ignorantes tienen creencias falsas. Conocimiento no puede ser creencia verdadera.

Añadiendo al dialogo Sócrates comenta que algunos definen el conocimiento como posesión del mismo, pero él dice que no es lo mismo tener que poseer. Teeteto plantea que la concepción de conocimiento puede llegar a ser la creencia verdadera acompañada de la justificación racional, propuesta que Sócrates niega. Llegando así a la conclusión de que el conocimiento no es ni justificación racional, ni creencia verdadera, ni percepción. La plática se ve finalizada por la visita que Sócrates debe hacer al rey.     

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MARÍA ZAMBRANO Y LA POESÍA EN PLATÓN

La pirámide de lo funesto.