Otro día en la Caverna


Tantas veces en la historia se han dado las llamadas predicciones, que son asociadas con entes mágicos y cuestiones divinas. Pero la que enseñó Platón en su Res-pública no tiene mucho que ver con las predicciones dadas en su época. Quiero referirme al capítulo VII de su obra más famosa y cuya alegoría da nombre a este blog. Es un relato muy “cliché” en el estudio del pensamiento, o por lo menos muchos lo pensarán así. Por mi parte, alguna vez llegué a pensarlo, momento en el cual jamás se me pasó por la mente estudiar filosofía. Pretendo, con mi escaso conocimiento de estudiante universitario, explicar de la mejor manera este relato y las razones que me han llevado a pensar que es una predicción, todo en estas líneas.

Contextualizando, el relato de la alegoría de la caverna se plantea en plena discusión entre Sócrates y Glaucón, en donde se debate la posición del hombre respecto al conocimiento. El 
primero expone las condiciones de la caverna y de allí parte todo.

La alegoría junto con la teoría del mundo de las ideas de Platón, revelan cuestiones muy interesantes. Bien es conocido que hay hombres que, desde niños han estado atados de piernas y cuello en una caverna mirando hacia el fondo, en el que se reflejan la proyección de unas figuras que manejan entes desde el otro lado de una pared o algo así, y detrás, al otro extremo, hay fuego y por lo tanto solo se ven las sombras de dichas figuras. Hasta aquí todo parece ser parte de una historia, pero más que eso es una metáfora planteada ingeniosa y estructuralmente para explicar la posición del hombre frente al conocimiento, como fue mencionado anteriormente. Luego un hombre logra desatarse (no se menciona cómo) y sale de la caverna a la superficie, donde logra ver el mundo exterior que es del que se imitan las figuras que ellos ven. Así que decide regresar y contarles a los demás, quienes le dicen que está mal, no le creen.

El relato explicado muy claramente refiere a las cadenas como las ataduras que impiden salir de esa zona de confort en la que ha caído el hombre. Las figuras son la representación de la falsa realidad, en la que, el hombre del común vive. El mundo que ve quien logra salir es la sabiduría, el conocimiento. Y este hombre es el filósofo, el cual es un “puente” entre lo banal y el saber. Aplicado al contexto en el que vivieron Platón, Sócrates y muchos otros filósofos, este planteamiento los alude totalmente. Quizás antes, más que ahora, el papel de filósofo tenía cierto crédito, pero no significa que se haya desvalorizado, por el contrario, hoy más que nunca, el filósofo necesita abrir muchos ojos.

Sin embargo, no digo que este relato no se pueda aplicar al mundo de hoy, justamente, en la actualidad considero que se logra ver mucho mejor. Es increíble que el hombre desperdicie el tiempo como si este nunca se acabase. Los que aún se encuentran en su zona de confort siguen siendo manejados por los entes que tienen las figuras detrás de la pared. ¿Quiénes son? ¡Los medios! Con astucia, quien sabe usar correctamente la comunicación, puede controlar el mundo. A través de las redes sociales, los noticieros, el periódico e incluso las series de televisión, la información que proporcionan se creó para desinformar. Impiden que el hombre se cuestione, que no se pregunte por el ahora.

¡Pan y circo! Los romanos supieron dominar al pueblo. Eso mismo hace los medios, mientras más entretenido está el ser humano, más fácil es de domar. Las ataduras de la caverna están en todos lados: los celulares, los televisores, la radio, todo aquello que pueda proporcionar entretenimiento y desinformación son cadenas.  

Y no solo las cadenas, el fuego, que se muestra en el relato en analogía al sol, es solo una luz artificial, esa que produce las falsas figuras, para evitar que nadie salga de la caverna. El sol ilumina y las ataduras no nos permiten verlo. Mientras más entretenido se encuentre el hombre, menos se preocupará por su miseria. Crear motivos de distracción es una estrategia manejada mundialmente, lo inquietante es que a muy pocos les importa. Platón trató de decirlo en su momento, y pocos le creyeron. Eso mismo pasa con el filósofo hoy, puede gritar a los cuatro vientos que él sabe cuál es el camino, pero nadie le mira.

El poder está en los medios, a los gobiernos del mundo no les conviene que el saber esté en manos de todos. Por eso procura ahuyentar, persuadir o distraer al pueblo. Y no solo el gobierno, sino también los poderosos y adinerados, que tampoco han visto el sol y no les importa, no obstante, no ven rentable la posibilidad del saber para quienes les dan de comer.


Esto no es un grito de rebelión, pero sí un llamado al pensamiento, a explorar la mente humana e intentar alcanzar el saber para así poder ver el sol. La predicción de Platón puede ser aplicada a todos los pueblos a través de la historia después de este pensador. La genialidad de este hombre es inimaginable.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MARÍA ZAMBRANO Y LA POESÍA EN PLATÓN

La pirámide de lo funesto.