Del amor y otras cuentas.



En la sociedad a lo largo de los años se ha impuesto la cuestión de determinar e incluso medir las cosas que nos rodean, es parte de nuestra naturaleza como seres humanos tratar de entender todo lo que pasa como el cambio climático, los fenómenos que ocurren de la noche a la mañana y sobre todo las grandezas que hay en la naturaleza y el universo como tal, se puede decir que esto al generarnos curiosidad también nos provoca una sensación satisfactoria.

En un pasaje creado por el maestro de los diálogos Platón, quien se dedico a esta minuciosa búsqueda del entendimiento, las sensaciones para Platón no son solo placenteras sino una realidad alterna a lo que nos produce realmente el deseo del saber que es parte del cuerpo y se llama alma.

Para un buen comienzo doy el análisis de este gran debate sobre el amor entre cada uno de nuestros personajes principales que allí participan y de que manera  opina cada uno, pues allí veremos la forma y el contexto de lo que llaman el “amor”.  

FEDRO:

En su oración Fedro argumenta que Eros es el más antiguo de los dioses y por eso, el origen del universo se debe a el. Argumenta esto diciendo que nunca se han mencionado a sus padres, y menciona diversos mitos que ponen a Eros como el primero de los dioses. También dogmatiza que Eros es el responsable de los mayores bienes sociales e individuales para el hombre, pues no hay nada mejor para un amante que un amado (y viceversa). 

Además, se sabe muy bien que los amantes actúan siempre con mayor moralidad, pues se avergüenzan de las malas acciones y abrazan el bien. Por último el amor inspira valor y sacrificio, hasta los casos más extremos, la famosa frase “morir por el/la amado/a“ se ha derivado muchas veces a la práctica.

En los casos que podrían verse naturalmente hoy en día sobre  los “amantes”, lo denominaría  engaño, pues es lo que podría llamarse un incumplimiento a la relación de los individuos u/o pareja. Pero ¿podría el amante ser parte de la relación en términos de legalidad? Es decir abrían casos de ese tipo de relaciones en la sociedad que sean aceptados, sea por religión o por comunidades con leyes.

PAUSANIAS:   
        
En primer lugar Pausanias elogiaba a Fedro pero se mostraba conforme con su discurso, al comenzar combina el discurso anterior dándole un carácter doble al dios Eros, dice que existen dos Eros, dos clases de amor, el uno bueno y el otro malo. Son adversos debido a su origen: Eros (amor) está indiscutiblemente en relación con Afrodita (diosa de la belleza) pero no existe una sola Afrodita, sino dos: una, la más antigua, es hija de Urano y no tiene madre (Afrodita Urania), la otra es hija de Zeus y Dione (Afrodita Pandemo). Así existen dos Eros: el Uranio y el Pandemo. El bueno es Uranio, ya que como no tiene madre tiene un carácter meramente masculino, mientras que Pandemo es malo, ya que al tener dos progenitores de distinto sexo tiene una parte femenina.

ERIXÍMACO:

En realidad es el turno de Aristófanes, pero como a este le sobreviene un ataque de hipo le pide a Erixímaco que intervenga en su lugar a la vez que le pide un remedio para el hipo, ya que Erixímaco es médico y este le de la un triple remedio y toma la palabra.

Empieza aceptando el dualismo de Eros, pero va mucho más allá que Pausanias y afirma que tal dualismo no se ve sólo en el amor, sino también en todo el universo. Así en todos los seres hay un impulso negativo y otro positivo, por lo que debemos mantener un equilibrio y moderar a ambos Eros para conseguir la armonía. Demuestra que el médico puede usar el hambre (Eros negativo) con moderación para mejorar el cuerpo. El Eros, es por lo tanto, la búsqueda de la armonía, la búsqueda del equilibrio entre las tendencias negativas y positivas de todo ser.

ARISTÓFANES:

Una vez recuperado de su hipo, Aristófanes se dispone a exponer su tesis, pero, al contrario que los demás, este se limita a exponer un mito y sacar un par de conclusiones de este.

En susodicho mito expone que al principio los hombres no eran como ahora, sino que eran el doble de lo que ahora son: así cada hombre tenía dos cabezas  y dos pares de piernas. Entendemos que serían como la unión de dos hombres actuales unidos por el vientre, existían tres sexos: el masculino, el femenino y el andrógino pero los hombres eran arrogantes y por ese motivo Zeus los castigó cortándolos por la mitad de forma que quedaron sólo dos sexos: el masculino y el femenino.

AGATÓN:

Habla ahora el anfitrión, en primer lugar indica que piensa suplir una carencia que han tenido los oradores anteriores, ya que estos han hablado de las consecuencias de Eros pero no de su naturaleza por lo que él centra su discurso en la naturaleza del dios, aunque también habla de sus consecuencias.
Empieza diciendo que Eros es el más joven de los dioses, también es el más bello, tierno y delicado, no conoce la violencia ni la guerra, pues las luchas que acontecieron entre los dioses son anteriores a él. Es el más justo, máxima expresión del autocontrol e impera sobre los placeres y deseos meramente físicos. Es el más valeroso, pues incluso Ares (dios de la guerra) es incapaz de hacerle frente y cae enamorado de Afrodita, también es el más hábil, pues no es sino el amor el motor de todas las artes y habilidades.

SÓCRATES:

Después del discurso de Agatón los comensales le dedicaron un gran aplauso por la belleza de sus palabras, entonces Agatón cede el turno a Sócrates, pero este último maravillado por el discurso de Agatón empieza a menospreciarse e insinúa que no hablará porque quedaría en ridículo, pero los demás lo animan a hablar, y Sócrates prueba a Agatón hasta empezar a dialogar con él. En este dialogo Sócrates hace que Agatón reconozca que Eros no es sino el deseo de algo; pero de algo que no se tiene y que Eros no es ni bueno ni bello, ya que desea a lo bueno y bello y por lo tanto, no puede serlo, sino no lo desearía.

Una vez admitida esta base, Sócrates, con la humildad que lo caracteriza pasa a narrar un dialogo que mantuvo tiempo atrás con una sacerdotisa llamada Diotimia:

Eros no es ni bello ni bueno, pero esto no significa que sea malo o feo, es más Eros no es un dios sino un intermediario entre los hombres y los dioses. Su naturaleza es debida a sus progenitores por un lado Penía (Pobreza): pobre, rudo, indigente, descalzo y sin hogar; por otro lado Poros (Riqueza): avaro de lo bueno y lo bello, valiente, apuesto, enérgico, astuto, cazador avispado, ávido de conocimiento, amante del saber y mago terrible.

Pero hemos dicho que el amor es algo intermediario entre los mortales y la divinidad, esto se explica si tenemos en cuenta que todos los seres desean ser inmortales. Las pruebas son múltiples: tienen hijos y los progenitores siempre cuidan de sus hijos, además, algunos hombres alcanzan la inmortalidad a través de sus obras (legisladores, poetas, etc.)


Y, a que se debe esta importante reseña, pues una conclusión de cómo influye el “amor” en todos los seres que habitan hoy en día sobre un grande y deforme mundo. ¿Qué amamos? al final es un prejuicio material al que todos nos hemos agarrado con mucha facilidad conforme a lo que el hombre se determina solo en poder, fantasía y amor por cosas establecidas por el mismo y fantaseamos en una tira de consumo propio del ser para un cierre de obtener todo el control del saber, de mirarse al costado y luego al otro y percatarse  de que fue y siempre será un ser simple.



Daniel Niño. 

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